miércoles, 15 de abril de 2015

Hay vida fuera del paréntesis de la explotación sexual

Esta es una historia de mujeres como Luz y María.

Ambas mujeres salieron de la prostitución y la trata cuando lo creían todo perdido.

No hay arma de destrucción masiva más eficaz que la cómplice indiferencia, ni músculo más delatador que el palpitante corazón. Así lo refleja María, de 34 años, que viajó de Sao Paulo (Brasil) a Madrid persiguiendo un sueño: estudiar una carrera universitaria. La amiga que la hizo creer en esa posibilidad, sin embargo, la introdujo en un club las 24 horas del día, de lunes a domingo, durante todo el año 2006. En Bogotá, Luz, de 37 años, se prostituyó desde los siete hasta los 23. En ese tiempo se hizo drogadicta, alcohólica y quedó embarazada en tres ocasiones; la primera vez fue dos meses antes de cumplir los 11.

"Las líneas que trazan la frontera entre prostitución, prostitución forzada y trata con fines de explotación sexual para prostitución ajena son bastante difusas", señala el informe La trata y la explotación en Colombia: no se quiere ver, no se puede hablar, de la organización Women´s Link Worldwide. La trata de personas supone una violación de los derechos humanos que las víctimas padecen de forma continua en el país de origen, durante su tránsito y en el país de destino, donde son sometidas a explotación. 

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