martes, 17 de noviembre de 2015

El monumento del 11-M lleva dos meses cerrado y tirado en el suelo

El monumento en memoria a las víctimas del 11-M, en el interior de la estación de Atocha, yace aplastado contra el suelo desde hace dos meses. 

Es un cilindro de cristal de 11 metros de altura, cuyo interior está forrado por un plástico con frases dedicadas a los 193 fallecidos en los atentados yihadistas de 2004. Pero desde hace dos meses esa cubierta no recibe la presión de aire comprimido necesaria para mantenerse erguida. La Asociación 11-M de Afectados del Terrorismo denuncia que es la quinta vez que ocurre en los últimos años. Un cartel cuelga en el acceso: “Cerrado por trabajo de mantenimiento”.

               La memoria abochornada - VICENTE G. OLAYA


Dicen que ningún ser humano muere completamente mientras permanece en el recuerdo de los demás. Por eso, los 193 inocentes asesinados el 11 de marzo de 2004 en los atentados de Madrid estarán vivos en la memoria de esta ciudad durante decenios. El lamentable estado en que se encuentra el monumento erigido para recordarlos, tal y como hoy desvela EL PAÍS, contrasta con las multitudes que en Francia cantan La Marsellesa en homenaje a los ciudadanos masacrados en los atentados de París.

España, o mejor dicho los responsables de mantener impolutos los hitos del sacrificio ciudadano, permite que uno de los lugares donde fallecieron decenas de hombres, mujeres y niños quede cubierto por una capa de escarnio y de vergüenza. Su memoria es mucho más que un globo de plástico deshinchado que abochorna.

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