sábado, 21 de noviembre de 2015

Un costoso refugio para los jubilados

Residir en un centro privado cuesta 1.829 euros al mes; en uno público cerca de 1.500. La pensión media es de 874 euros.

En España hay 5.230 residencias, lo que supone un exceso de oferta en relación al poder adquisitivo de la tercera edad.

Mientras la salud lo permita, las personas mayores prefieren residir en sus viviendas. Solo cuando la dependencia o la enfermedad llama a sus puertas acuden a una residencia. Y no todos. En España, en torno al 3,6% de la población de edad avanzada vive en uno de estos centros (unas 305.179 personas), según las estimaciones de junio de 2015 realizadas por Antonio Abellán, investigador del Departamento de Población del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Una posible aversión a las residencias no es el único motivo por el que no se mudan. Las plazas no están llenas porque no todos pueden permitirse el acceso con su pensión (874,4 euros mensuales de media en 2014). El desajuste entre oferta y demanda está motivado por una oferta mal situada en las urbes, unos precios inasequibles y una mayor demanda de plazas públicas insatisfecha. El Obervatorio de la Dependencia señala que hay 55.000 plazas libres, mientras 20.000 dependientes no reciben servicio. Los estudios del grupo de residencias Sanyres apuntan a una ocupación del 65% en plazas privadas y por encima del 85% en públicas o concertadas. Conclusión: "Existe más oferta que demanda solvente", dice Josep de Martí, director del portal especializado Inforesidencias. Y la Administración no ayuda al no concertar suficientes plazas.

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