jueves, 17 de marzo de 2016

Atrapadas con su maltratador.

En Papúa Nueva Guinea, la violencia de género y violaciones son tan comunes que Médicos Sin Fronteras ha publicado un demoledor informe en el que denuncia el abandono que sufren las víctimas.

“Durante tres años, mi marido me ha pegado y violado. No tengo pruebas de estos abusos porque nunca pude ir al hospital. Cuando me iba de casa, me daba palizas. Llegué aquí, al refugio para mujeres, hace seis meses. Estoy esperando. La policía y la justicia no han hecho mucho. Mi marido fue requerido para presentarse en el juzgado dos veces, pero ninguna apareció. Todo se está alargando mucho. Necesito encontrar un trabajo y marcharme de aquí”. Este testimonio de una de las víctimas que atendió Médicos sin Fronteras en su centro de atención a la familia en Puerto Moresby, la capital de Papúa Nueva Guinea, resume muchos de los riesgos de ser mujer en el país. La violencia y el olvido institucional son su realidad cotidiana.





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