miércoles, 9 de marzo de 2016

Lesbos: primera parada de quienes no tienen elección.


Casa África acogió hace unos días la conferencia “No hay elección”, sobre la crisis de Siria y la atención marítima que se da a los refugiados en el Mediterráneo a través de la experiencia en la isla griega de Lesbos de la ONG Proactiva Open Arms.

En Siria hay dos tipos de áreas: las de difícil acceso, para las que hay que pasarcheckpoints que suponen un hándicap, no tanto por el desembolso de dinero como por la pérdida de tiempo, y las zonas que están bajo sitio, a las que directamente no se puede acceder. Esto lo contaba Pablo
Yuste, director del Centro Logístico que tiene el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas en Las Palmas de Gran Canaria. Para él, la esperanza para Siria es que el Acuerdo de Múnich permita que la comida llegue a las zonas sitiadas. Yuste cerraba su intervención preguntándose cómo no van a huir los sirios si, por ejemplo, en Madaya, ciudad sitiada en el país, se han llegado a pagar 230 dólares por un solo kilo de arroz.

José Luis Smoris, responsable de la ONG Proactiva Open Arms en Canarias, contó que su organización moviliza a 850 socorristas al año en las costas españolas y que ahora también vigilan los entre 25 y 30 kilómetros de litoral de la isla griega de Lesbos, a la que arriban muchas personas que se lanzan al mar huyendo de sus países; sobre todo, sirios. Allí, los de Proactiva son los únicos que rescatan en el mar, de día y de noche. Las otras organizaciones desplazadas en la zona —una holandesa, una alemana y una estadounidense ayudan a los que llegan una vez están en tierra.

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