domingo, 13 de marzo de 2016

Si la homeopatía no funciona, ¿por qué no se prohíbe su venta?

No cuenta con estudios que la avalen y ni siquiera es necesario un diploma para proscribirla.

En una popular parodia sobre las medicinas alternativas, un hombre entra en un hospital homeopático tras sufrir un accidente de tráfico. El médico pide a la enfermera que consiga un trozo del coche que lo atropelló, lo diluya en agua y lo agite y diluya repetidamente para poner tres gotas del líquido resultante bajo la lengua del herido. “Si esto no lo salva, no sé qué lo hará”, exclama el doctor.

Aunque es humor, la base teórica de la homeopatía está tan alejada de lo que se sabe de física y química que en el mundo real existen preparados que no distan mucho de este chascarrillo. En resumen, esta terapia —que se solía calificar de alternativa y ahora algunos de sus practicantes llaman complementaria o integrativa— se basa en una ocurrencia que tuvo el médico sajón Samuel Hahnemann a finales del siglo XVIII, que viene a decir que lo similar cura lo similar. Así, para tratar una enfermedad se ha de usar la misma sustancia que causa sus síntomas, pero diluida en agua hasta proporciones infinitesimales. Tanto, que la mayoría de remedios homeopáticos no contiene ni una molécula del supuesto agente sanador.

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