martes, 21 de febrero de 2017

Cómo un niño afrontó el autismo gracias a los clásicos de Disney

'Life, Animated', nominada al Oscar al mejor documental, cuenta cómo las fábulas animadas sacaron a Owen Suskind de su aislamiento.

De repente, el silencio. Ni una palabra más. A los tres años, Owen Suskind dejó de comunicarse con el mundo exterior y se encerró en el suyo. “Buscamos pistas de quién había secuestrado a nuestro hijo”, recuerda su padre, Ron. El primer pediatra no les ofreció ninguna: consideró que los problemas del chico le superaban. Finalmente, otro doctor resolvió el caso: Owen era autista. Los Suskind se quedaron noqueados. Decidieron, sin embargo, que la enfermedad no les impediría mantener ciertas tradiciones. Por ejemplo, ver los clásicos de Disney juntos en el sofá. “Le seguía haciendo feliz”, rememora Ron. Pero la alegría se volvió euforia cuando Owen rompió su aislamiento. Y habló. Los padres creyeron que pedía un “juice” [zumo]. Sin embargo, decía: “It’s just your voice” [“Y solamente es tu voz”]. Sus primeras palabras en un año venían de una canción de La Sirenita.

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