domingo, 5 de marzo de 2017

El éxodo a Camerún agrava la falta de alimentos

Más de 86.000 refugiados de Nigeria que escapan de la violencia de Boko Haram ocupan el norte del país vecino, una de las áreas más vulnerables por la falta de oportunidades.

Como en casi todo éxodo forzoso, el temor prende la llama y la búsqueda de la supervivencia hace el resto. Esto es lo que ha pasado en Nigeria y en toda la franja del Sahel desde que surgiera el grupo islamista Boko Haram, en 2002. Los habitantes afectados por el terrorismo han tenido que abandonar sus casas sin fecha de vuelta. Principalmente, a los países limítrofes presuntamente tranquilos. Eso ha agravado el ya existente problema de escasez de recursos en puntos de llegada como Camerún. En el extremo norte, según Médicos Sin Fronteras (MSF), que opera en la zona desde 2015, se concentran alrededor de 86.000 refugiados nigerianos. Y hasta 190.000 cameruneses han dejado también su lugar de residencia, convirtiéndose en lo que se denomina desplazados internos.

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