lunes, 11 de diciembre de 2017

Cómo lograr que los niños hagan caso a los padres sin aplicar castigos.

Educar se hace a largo plazo y el castigo sólo funciona en el corto.

Castigar a los hijos los aleja afectivamente de sus padres porque "siembre el miedo" en ellos.

Una semana sin tele, sin móvil, sin tabletas, sin videojuegos... Sin nada. El castigo como estrategia educativa está desfasado y así lo afirman las investigaciones al respecto publicadas en los últimos años y también los expertos en educación, que apuestan por aplicarla siempre en positivo y, sobre todo, por alejarla de la idea de prohibición y de los cánones del pasado.

El objetivo es conseguir que los pequeños se habitúen a hacer caso a los padres y, para ello, el castigo no es la mejor opción. Mucho más óptimo es acostumbrarlos a escuchar a los progenitores y, en esa escucha, administrar consejos que, al cabo, consigan reprimir en ellos sus malos comportamientos.

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