viernes, 5 de enero de 2018

‘Duérmete niño’: el gran negocio del sueño infantil

Cómo duermen nuestros hijos es y ha sido motivo recurrente de agotamiento y preocupación de los padres. Al menos de unas décadas a esta parte.

“¿Qué tal va el tuyo, duerme toda la noche, no son maravillosos?, empezaba. No, le respondía yo parca y tajante. No, no duerme toda la noche. No, no es maravilloso. A veces pienso que ojalá no hubiera tenido un hijo”, escribe la escritora Jane Lazarre en El nudo materno (1977).

El sueño de los hijos es y ha sido motivo recurrente de agotamiento y preocupación de los padres. Al menos de unas décadas a esta parte. Para las antropólogas Cecilia Tomori y Helen Ball, coautoras junto a Melissa Bartick del estudio Bebés en cajas y los eslabones perdidos del sueño seguro: la evolución humana y la revolución cultural, el sueño infantil normal se ha convertido en un problema “porque las normas socioculturales (y las recomendaciones que se basan en ellas) no son compatibles con las normas biológicas para el sueño infantil humano”. Las autoras sitúan esta desconexión entre biología y cultura a finales del siglo XIX, “cuando los padres comenzaron a colocar a los bebés en habitaciones separadas y esperaban que durmieran toda la noche".

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